NABUSIMAKE, UN PARAÍSO TERRENAL

NABUSÍMAKE, UN PARAÍSO TERRENAL

Nabusímake es un hermoso paraíso natural del país, enclavado en el corazón de la vertiente suroriental de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde se respira aire puro y solo se siente el correr de las aguas y el viento que golpea las hojas de los árboles.



lunes, 7 de noviembre de 2011

HISTORIA

A mediados del siglo XVIII, el maestre de campo don José Fernando de Mier y Guerra, bajo su carácter oficial de pacificador (aniquilador) de los chimilas, optó como estrategia de sometimiento el fundar un pueblo en el centro de cada asentamiento de estos aborígenes; fue así como fundó, además de innumerables poblaciones en todo el Valle, a San Sebastián de Rábago, hoy Nabusímake, por considerarlo el centro del hábitat chimila de la Sierra Nevada. 

En el siglo XIX hubo en la Sierra Nevada tres agentes de aculturación: las misiones que edificaron capillas y enseñaron la religión católica; los colonos criollos que se establecieron en varias regiones -San Sebastián entre ellas-, y los refugiados políticos, que como prófugos o colonizadores fueron a vivir a esta zona.

Los españoles bautizaron San Sebastián de Rábago en 1750, cuando llegaron a evangelizar a las tribus aborígenes.

El territorio tradicional del pueblo arhuaco llegaba mucho más abajo que los límites actuales del resguardo y del poblamiento arhuaco, hasta la llamada línea negra imaginaria, que encierra varios de los sitios sagrados a los cuales siguen acudiendo los indígenas a hacer sus ofrendas o pagamentos. 

Aunque el poblamiento cotidiano es disperso, en los poblados se efectúan reuniones y ceremonias. El principal de ellos, Nabusímake, tiene un significado especial para los Arhuacos; está compuesto por unas cincuenta casas cuadradas y los templos circulares o Kankuruas de los hombres y de las mujeres. 






UBICACIÓN

Se encuentra en el departamento del Cesar, al noroeste de la cabecera municipal, de la cual dista 84 kilómetros por carretera. Es el principal poblado de los indígenas arhuacos que habitan en la vertiente sur oriental de la Sierra Nevada de Santa Marta y se convierte en la capital espiritual y cultural del pueblo indígena arhuaco. 




CARACTERÍSTICAS CLIMÁTICAS

Nabusímake “tierra donde nace el sol en lengua Iku”, está situado en una región montañosa, en un extenso valle a 2.000 metros de altura, donde no existe una variación estacional periódica; la temperatura y el clima dependen de la altura sobre el nivel del mar y las condiciones de vientos y lluvias. La vegetación varía de acuerdo con los vientos y las lluvias y va desde las variadas y exuberantes plantas de las tierras bajas, hasta las secas estepas de los páramos.  En toda la zona son característicos los paisajes imponentes y majestuosos, con bosques vírgenes, donde se aprecia ampliamente el movimiento de la comunidad indígena de la región, sus costumbres ancestrales, ritos y demás.









POBLACIÓN Y LENGUA

LENGUA  Iku

POBLACIÓN

Los arhuacos, IKU o IKA, son un pueblo amerindio que habita la vertiente meridional de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, de filiación chibcha y una población aproximada de 25 000 miembros. Los ika o arhuacos son bien conocidos por su organización dinámica y su nivel de conciencia política. Viven en los valles altos de los ríos Piedras, San Sebastián de Rábago, Chichicua, Ariguaní y Guatapurí, en un área reconocida por el estado como resguardo indígena de propiedad colectiva. Su principal asentamiento y capital es Nabusímake (Llamado San Sebastián de Rábago anteriormente por los españoles).









 


 




¿CÓMO LLEGAR E INGRESAR A NABUSIMAKE?

Llegar hasta allí no es difícil, pero hay que ir preparado mental y físicamente para enfrentarse a una carretera abrupta y recorrer un trayecto de 25 kilómetros escabrosos y emocionantes. Por esta razón es recomendable solicitar el debido permiso a las autoridades arhuacas e ir solo en los vehículos de la vía, que son guiados por expertos y hábiles conductores, que son fáciles de contratar en el municipio de Pueblo Bello.

Una vez en Nabusímake, debe presentarse ante las autoridades, corregidor José Camilo Niño, quien expide gratuitamente un permiso para poder entrar al pueblo de casas y los bohíos con paredes de barro pintadas de blanco bases en piedras sacadas del río y coronadas con paja grisácea, surtir su compromiso con la madre naturaleza y el dejar el sitio como lo encontró, igualmente se les advierte a los turistas que respeten sus aguas y pozos, el pueblo, los árboles y los cerros. Los cabos y semaneros (policías tradicionales de los arhuacos) se encargan de hacer cumplir las normas. Recuerde que la aventura del camino es compensada con la paz que se desprende del silencio de las montañas, con el encuentro con la naturaleza desnuda; es receptar la fuerza del sol y disfrutar de destellos de la luna; es la armonía con la madre naturaleza; es sentir la fuerza de una raza; es llegar a la nación arhuaca y es sentir ese pedacito de Colombia con su grandeza ejemplar.